En el Juego 1 de la Serie Divisional, los Filis de Filadelfia lograron una victoria por 3-0 sobre los Bravos de Atlanta, en un partido que estuvo marcado por una jugada altamente polémica. En el octavo inning, con las bases llenas y dos outs, el receptor de los Bravos, Sean Murphy, fue penalizado con una interferencia que resultó en la tercera carrera para los visitantes.
La interferencia ocurrió cuando J.T. Realmuto, su homólogo en los Filis, conectó un foul. El árbitro principal, Brian O'Nora, determinó que el bate de Realmuto habÃa tocado la mascota de Murphy durante su swing, concediendo asà a Realmuto la primera base. Esta controvertida decisión llevó a que los Filis aumentaran su ventaja a 3-0, una ventaja que resultarÃa definitiva.
Murphy comentó después del partido: "Solo escuché el bate de Realmuto golpear mi guante, nada más".
La jugada generó la indignación de los fanáticos en el Truist Park, quienes arrojaron objetos al terreno en señal de protesta. No obstante, el manager de los Bravos, Brian Snitker, condenó enérgicamente estos actos. Según ASAP Sports, Snitker afirmó: "No hay excusa para eso. Estuve en el campo cuando eso sucedió en el pasado y es aterrador porque esas botellas de agua, cuando llegan, son como granadas, y realmente podrÃan lesionar gravemente a uno de nuestros jugadores. Eso no es necesario". Snitker hizo referencia a un incidente similar que ocurrió en el juego por el comodÃn de la Liga Nacional en 2012.
Braves fans litter the field after the review on the catcher's interference call on Sean Murphy. pic.twitter.com/nIq0RubAGF
— Sportsnet (@Sportsnet) October 8, 2023